Grande Lisboa
Los alrededores de Lisboa son tan dispares y diferentes entre si como la propia ciudad. Empecemos por las playas, la primera de ellas y más famosa, Costa Caparica. Situada muy cerca de la ciudad es la más popular, grande, limpia y cuidada. En ella habitan a partes iguales familias, modernillos y en las dunas el mundo gay. Recomendable para ir por las tardes. En cuanto a Estoril y Cascais, cabe destacar que sus playas molan, eso sí están repletas de gente. Pero más me gusta aún el Casino. Allí podrás dar rienda suelta a tu vicio inconfensable y observar a una fauna de lo más peculiar. Jubilados ingleses chinos y famosos españoles de medio pelo. En el caso de que pases de la ruleta, el black jack o las tragaperras puedes optar por escuchar la voz inconfundible de Carlos do Carmo, casi todos los veranos deleita con su voz. Para los nudistas y gente a quien el culo no se lo ponga como un tomate, yo personalmente tras 33 años sin que esa parte de mi piel tome el sol no lo voy a intentar ahora, no vaya a ser que no pueda sentarme nunca más, les recomiendo la playa de Meco. Allí estarán a sus anchas y nadie les molestará. Este recorrido playero, para mí no tendría sentido si no nombrara mi favorita, Peniche. Es cierto que está algo más alejada que el resto, pero es impactante. Quizá estemos ante uno de los paraisos surferos más importantes de Europa y su ola supertubos sea una de las más temida y amada por los radicales y míticos surferosibéricos. En fin, que voy a contar.
Bueno, que los días tienen 24 horas y no todo puede ser playa. Recordad estos nombres por si os acercáis a los portugales, Obidus, Nazaret o Sintra. ¡Ah! y bacalhau a bras y cerveza superbock y natas y cafes...

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