Por si alguien no se ha enterado: El Papa ha muerto.
Este fin de semana, la tele ha sido monotemática: El Papa. No voy a poner en cuestión su relevancia internacional, moral y política. Pero sí, el tratamiento que se le ha dado en las teles. En primer lugar, he de comentar la hora de su muerte, el Papa más mediático fallece en pleno prime time. Las teles, cual buitres, inician entonces su cascada de informaciones. El viernes les falló y la esperada muerte no aconteció. Por fin, el sábado la noticia más esperada se hacía realidad. En ese momento, aviones a Roma para llevar a las estrellas mediáticas para allá, búsqueda de reportajes o tv movies en el mercado a buen precio y que tengan como prota al Papa. Pero yo me pregunto: ¿Para qué tanto despliegue informativo si en 48 horas de información sólo se dió una noticia? Sí, imágenes de San Pedro, corresponsales en todo el Vaticano, redacciones en Madrid de guardia absoluta, pero sólo se repetía la misma y única información: El Papa ha muerto. Enlazar dos días seguidos así, me parece una falta de profesionalidad y el claro ejemplo de que la información es entretenimiento. El único problema es que su contenido no depende de los invitados, ni de los concursantes, ni de los directores de programas... Sólo de la actualidad y esa es imprevisible. ¡Qué más hubieran querido las cadenas que la muerte hubiera sido un día de más consumo televisivo y no un sábado!
Por teles he decir que entre las privadas, Antena 3 dio un repaso a Tele 5. Enseguida se pasó a formar una mesa de entrevistas, eso sí con invitados de medio pelo. Entre ellos el padre Forteas, conocido en el mundillo de la tele por su deseo irremediable de chupar cámara y de contar una y mil veces sus imnumerables exorcismos de pacotilla. Tele 5, como siempre, desde que sus informativos fueron masacrados por Carlotti no levanta cabeza. Se limitó a repetir lo mismo de lo mismo y su mayor logro fue aguantarse las ganas de emitir Salsa Rosa y dejarse de "gilipoleces".
En cuanto las teles públicas, Telemadrid = TVE. Sí la tele de Esperanza Aguirre es igual o peor a la de Cafarell. Telemadrid, por razones obvias, dedicó el fin de semana entero a la cobertura de la agonía, fallecimiento y responso del Papa. TVE se salió y acabó de una vez por todas con su supuesto laicismo. ¿Qué pretendía Cafarell? ¿Ganar el jubileo o ganar audiencia? No lo sé, pero con una tele con una programación como la de TVE, lo mejor es que siempre ocurra algo y así nos evitamos de ver: Cine de Barrio, un partido de fútbol sala, el 25 pase de una peli americana, préstame tu vida...
No quiero ser pesado, sólo una pregunta más. ¿Por qué Lorenzo Milá se puso corbata? No vale decir que por esta vez, se levantó y le apetecía? Está claro, pensaba que la noticia merecía ese supuesto respeto. Espero nunca más verle hablando de muertes anónimas sin la prenda en cuestión. Y que conste que yo nunca me he puesto corbatas, ni el peores momentos.

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